Generación de hipócritas
La generación de las redes sociales salió buena para algo: fingir que les importa algo, pero nunca alguien que lo está viviendo. Me explico. Cuando vi este video sobre “generar conciencia” de la salud mental y el suicidio, me dieron ganas de mentarle la madre a todos quienes lo compartían. Por hipócritas.
Porque no es solo que a la gente no le importe que otros estén mal; no. Es que, más bien, te empujan a sentirte peor. Y luego, cuando todo se va al carajo, se visten de santos y solidarios.
Vamos, no sean hipócritas. Te hacen a un lado a propósito, les vale verga cómo te sientes, te juzgan por estar mal, hablan a tus espaldas, te critican, te pisan, y si no lo entiendes, no te preocupes: ya se encargan de aislarte y de dejarlo bien claro.
Generación de hipócritas. Buenísimos para compartir mensajes de “conciencia” porque no tienen ni un gramo de ella. Malagradecidos que aprenden de ti para luego apuñalarte por la espalda. Ingratos incapaces de decir un mísero “gracias” y que guardan sus peores juicios para escupirlos cuando no estás. Porque, claro, nunca estás.
Compartan lo que quieran en sus redes, pero no vengan a poner su cara de inocentes cuando caigan las flores amarillas del cielo. Que sean la familia y los verdaderos amigos los que presencien la despedida de quienes fueron incomprendidos, pisoteados, juzgados y apartados. Se reserva el estricto derecho de admisión a quienes engañaron, enfrentaron, difamaron, atacaron, abandonaron e ignoraron.
Generación de hipócritas. Que mucho les sirva su ego y tener la razón en los cortejos fúnebres, pero prohibido tengan asistir o compartir condolencias por quienes ignoraron y atacaron cuando estaban pidiendo ayuda.
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