Borrador número 365
A veces las redes traen recuerdos de lo que pretendías haber olvidado. Personas, sonrisas, ese plan improvisado, apuestas hechas en el pasado. Una mañana de unir dos soledades, dos antiguas amistades y, creyendo que el amor pudiera recompensarnos, vi que aquel día jugábamos a acompañarnos. Unas fotos que te tomaba sin que te dieras cuenta, y esas canciones para que nuestra caminata y conexión no fuesen tan lentas. Una ilusión que inocentemente alimentaba, un plan que individualmente proyectaba y una promesa de irme, pero volver, para poder demostrarle a nuestra suerte pasada cuánto se equivocaba. Me di cuenta de que estaba dispuesto a darlo todo, que cuando se quiere siempre se encuentra el modo. Cedí a sus gustos cuando era necesario y quise demostrarle cómo es el mundo cuando alguien te elige a diario. Cargué sus problemas, la llevé en mi auto, en mi imposible agenda siempre había un espacio; mis letras nacían sin esfuerzo, haciendo que escribiera mis mejores versos. De repente senti...


