Un amor aburrido (Parte uno)
Y yo, que amanecía en la Barceloneta, que tomaba trenes sin rumbo, que era asistente constante de festivales de música electrónica. Que aprendí ruso alrededor de una botella, que besé a la española más bella. Yo, que hablaba con cualquier desconocido, nadie sospecharía que un día escribiría que soy capaz de entregar un amor aburrido. Y es que en esta época me siento desencajado porque no me avergüenza estar fácilmente enamorado. Pero si bien hay quienes dicen que eso está desactualizado, yo, sinceramente, lo considero un regalo. Me aburre más la estrategia y la distancia que ser de detalles y constancia. Y si eso hoy da cringe , qué más da; si yo prefiero ser, en la relación, quien más da. Lo siento, pero lo debo admitir: entrego un amor aburrido. ¿Qué más puedo decir? Sin la adrenalina de las peleas intensas, de los desplantes o pleitos familiares; sin problemas de dinero, sin deudas, malas compañías ni excusas en febrero. Con relaciones pasadas superadas y normales, Sin jugar co...


