Ir al contenido principal

Entradas

Destacado

Vivir en otra ciudad es como enamorarse (Segunda parte)

Es la segunda vez que lo escribo, la quinta que lo vivo y la tercera que lo pienso: vivir en otra ciudad es como enamorarse. Y es esto de despertar cada día con clima de primavera, con gente extremadamente buena y árboles verdes en cada acera. Este maravillarme a cada momento con algunas mujeres que veo pasar, este ánimo repentino por salir por la noche a bailar. Un sol tan agresivo como sus aguaceros, mucha gente que no conoces y que, de pronto, se vuelven parceros. Una ciudad que se recuperó de la violencia, el caos y el menosprecio, y a cuyas calles, árboles y variedad de aves voy guardándoles mucho aprecio. Las ciudades, así como el amor, despiertan esa ilusión inicial. Hay esa magia en descubrir cada rincón, mezclarse con la gente local. El encanto de nuevos cafés y calles, fijarse de repente en cada uno de los detalles. Un acento que produce magnetismo, una vida muy lejos de lo mismo. Aunque esta vez me pongo a pensar si eso que busco está realmente en otro lugar. Y pienso que es...

Últimas entradas

Liberales y conservadores

Cumplo un año diferente (Segunda parte)

Y se viene una nueva ciudad

El equivocado

Sobrevalorados y subamados

Encuentros cercanos de sexto tipo

El mercado de los amores usados

Un amor aburrido (Parte uno)

Mejor ni hablar

Borrador Número 77

Como perros y gatos

Qué momento para estar vivo.

Cartas que no fueron enviadas

Estudio de mercado

Posibilidad y realidad

No estudies una maestría y vete de viaje.

Una biografía laboral no solicitada pero necesaria

Cada vez menos artistas

El marketing y la publicidad necesitan una pausa de hidratación.