Cada vez menos artistas
Cuánto talento se va por el engaño del sistema actual. Desde las cavernas hasta los pergaminos, desde los cantos hasta las catedrales, como humanos tuvimos la necesidad casi absurda de crear. Pintamos paredes antes de construir oficinas, contamos historias antes de aprender a venderlas, escribimos poemas mucho antes de redactar informes. Alguna vez crear fue una forma de existir. ¿Qué nos pasó? Nos convencimos de que la rentabilidad era más importante que la curiosidad. Que aquello que no genera dinero merece menos tiempo, menos atención y menos respeto. Y así, poco a poco, dejamos de preguntarnos qué nos apasiona para preguntarnos qué nos mantiene y da status. No nos prohibieron pintar. Nos dejaron demasiado cansados para hacerlo. No censuraron a los escritores. Solamente n os llenaron la agenda. No persiguieron a los músicos. Los convencieron de que primero debían vivir de algo. Y el talento s e quedó atrapado en cubículos, en reuniones innecesarias, en trayectos al ...