Liberales y conservadores
Comentan en los parques y las plazas de esta ciudad que hace muchos años la ideología dividía a la sociedad. Conservadores y liberales, dos maneras distintas de imaginar el futuro, capaces incluso de matarse por defender cuál estaba mucho más seguro. Y con todo el respeto que merecen las víctimas de aquellas matanzas, encuentro en el amor moderno unas cuantas semejanzas. Porque hoy la realidad también anda bastante alterada, como una sociedad sentimental un poco alborotada. De consumo masivo, de valores pasivos, de felicidades expuestas y una preocupante carencia de respuestas. Le damos el nombre de normalidad a la aberración de presumir cómo tapamos la infelicidad, de sostenernos en prejuicios y estándares de nuestra mente y negar a diario el momento presente. Un mundo lleno de vidas vacías, de gente con esa costumbre tan tonta de negarse las alegrías. Y aparecen los conservadores. Los que todavía creen que amar tiene instrucciones, edades, horarios y pecados. Los que preguntan qué di...



