Mejor ni hablar
Se puede hablar cuando alguien está dispuesto a escuchar. Cuando se respetan hasta los acuerdos y desacuerdos. Cuando existe la madurez suficiente para enfrentar. No todos están listos para conversaciones, como no todos están listos para relaciones. Y qué santos suelen creerse quienes responden a un corazón abierto con pocas sílabas y pobres expresiones. Vamos, que no todo tema se debe abordar. Que si las palabras no vienen acompañadas de intenciones, sino de cancelaciones, ya no hay mucho que intentar. Hablemos cuando podamos sostenerlo. Busquemos amor cuando podamos comprenderlo. Mientras tanto, evitemos la indirecta, el desplante, la historia, la ironía y el disparate. Que todavía quedan muchos corazones que sí merecen ese rescate.

