Cumplo un año diferente (Segunda parte)
Sin romantizar. Solamente declarar. Es que acepto, sin ocultarlo, que soy de los que no celebran su cumpleaños; llevo tres años huyendo de esta fecha con pasaporte sellado, agenda llena y teléfono apagado. Que es consecuencia del pasado, me dirán los entendidos. La verdad es que desde hace mucho ya no hay quien haga de este día uno de mis favoritos. No se me confunda, que no es amargura. Es la vida de quien ya nada apresura. Es existir perdiendo la cuenta, acumulando experiencias, historias, aprendizajes y besos mientras duran los constantes procesos. Hoy siento que me acompañan la madurez y la esperanza, la serenidad y la templanza. Una mirada con ternura al que fui hace un año, hace tres y cuando esta fecha me despertaba emoción cada vez. Miro atrás con gratitud a lo vivido, cariño y aceptación a lo perdido, a la dicha de lo ganado y la alegría de ser privilegiado por poder vivir este día otra vez desde otra parte del planeta, sin deudas, sin prisas, sin nadie que de mí dependa. Con ...


