BORRADOR NÚMERO 2026


Y es que en la vida, como en el cine, hay giros inesperados.

Este surgir de las cenizas.
Este encuentro improbable.
Este desayuno para dos mirando por la ventana.
Este corazón lleno.
Estos días de ilusión elevada.
Dejar las luces apagadas, las velas encendidas, el equipaje a un lado.
Saber que también odias la incoherencia y a Melendi.
Memorizar tu dirección y tu talla de zapatos.
Lanzarnos a viajes inesperados.
Intercambiar mensajes cada día.
Y las buenas noches con abrazos.

Una posibilidad en un millón: entre la comunicación y la minería, entre la ciudad y la selva, las letras y las canciones, la sensatez y la locura.
Una inspiración para mis letras, una armonía para tus canciones.
El aprendizaje de las heridas.
Los mecanismos de defensa olvidados.
La confianza en el proceso y las ganas de verte a diario.
Y lo sorprendente de cómo todo tan bien anda
Escuchando vallenatos y música de banda.

Entre todas las casualidades, a veces sucede la más hermosa.

Y confirmo eso que me decía un amigo cuando pensaba que todo estaba perdido: que al final del túnel la luz llega algún día.
Y esto, que apenas da sus primeros pasos, tiene ese aire de estabilidad que buscaba.
Sin creer que nada esté ganado.
Porque esta historia debe escribirse a diario.
Y si hay nuevos giros inesperados, que sean los que cosechamos.


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