Cambio de dirección
Pero cuando todo parece más incierto, las respuestas caen del cielo,
o al menos así se disfrazan.
Como si la vida, además de quitar, también supiera reponer.
¿En qué momento este plan no planeado se volvió la razón
por la que hoy escribo, en un día nublado, desde un lugar distinto?
Y de pronto vale la pena volver a la ciudad que no querías,
creer que existen respuestas después de las heridas,
dejar espacio para su shampoo y para su presencia,
hacer reservas en hosterías junto a un río,
y ver su cepillo conviviendo sin drama con el mío.
Se pone interesante este capítulo que recién empieza,
sobre todo porque ya era hora de quitarle fatalismo a mis letras.
Con las mismas ganas, la misma voluntad de lo sano y duradero,
Apostando esta vez por lo recíproco, lo maduro, coherente y sereno.

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