Ensayo número diecinueve

Una hoja en blanco asusta menos que el blanco de unas sábanas olvidadas, justo ahí, en el cajón de las cosas que esperan llegarse a reclamar. 

Reclamar, una palabra que termina en amar, pero se usa cuando termina el amor.

Olvidadas como las promesas, manchadas de indiferencia y arrugadas por el tiempo. Están guardadas al fondo, así como tú. Con la diferencia de que al menos de las sábanas sí puedo deshacerme. Cuatro retazos grandes de tela que atestiguaron risas matutinas, lágrimas nocturnas, locura espontánea y proyectos planeados. 

Dobladas como es doble el dolor cada día, ocultas como las fotos que teníamos y tan gastadas como esta relación. 

Una hoja en blanco asusta, porque podría hablar sobre sábanas.

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