Gracias Facultad
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Sí Xavo, estiré la tipografía y retoqué en CMYK. Ahora que me voy me doy este pequeño gusto.
“Vea Xavi no sea gilmar, no busque trabajo en agencias
grandes, váyase a una agencia pequeña para que aprenda, yo conozco a los de La
Facultad capaz le dan chance”. Gracias Don Rami Salazar, ahí empezó una
historia de 7 años en los que desaprendí, aprendí y seguí aprendiendo. Llegué
como estudiante iluso, típico de los que vienen de Argentina. Vine creyendo que
conocía la verdad absoluta de la publicidad; vaya tortazo me esperaba.
Tras una interesante entrevista de 2 horas con un menos
ocupado Xavo, me dijo: “¿Así que quieres ser creativo? ¡Bienvenido a
producción!”. Y así, casi renuncio al par de semanas, básicamente por no poder
conseguir una puta casa antigua que acepte usarse como locación por 30 dólares,
después porque necesitaba 3 modelos para anuncios de camionetas pero no conocía
a nadie. Odié producción, pero me di cuenta cuánto cuestan las ideas y los
presupuestos que se manejan acá. Xavo me decía: “Ah, bonito y barato ha sido
pensar comerciales ¿no? vaya y cuéntele a sus profesores de La Escuelita”, me
mataba de la risa y me moría del coraje, es que era verdad y así fue cómo
aprendí responsabilidad creativa.
Durante la ausencia de Miguel que vivía en Barcelona, fui
conociendo gente muy talentosa en esa pequeña oficina en la República El
Salvador. Me uní al grupo con Germán y Juan. Dos creativos que siempre
admiraré, conocí personas increíbles como Chavy, Marce D’Alvia, Azael Torres y
ADN Montalvo, después llegó Dieguito Aguilar, un creativo que sigue hasta hoy.
Una mañana llegué temprano y había un chico rapado haciendo
chistes en la recepción, ese era Miguel; uno de esos tipos que te caen bien a
la primera y quizás el mejor maestro que he tenido en la carrera, aprendí su
estilo de trabajar, me pareció que iba mejor conmigo y mi modo de ser. Aprendí
también mucho de Marce Tamayo, Diego Jarrín, Andrés Freile, Henry Hill, Sebas Villagómez,
Pily Santacruz, Diego Aguilar, Andrés Zambrano, El Indio, La Suca Villagómez, Isa Freire y tantos más.
Recuerdo que nos cambiamos de casa 2 veces, iban llegando
cuentas y nos íbamos haciendo más grandes, ganábamos algunos premios y unas
pocas licitaciones, eso obligaba a reestructurarnos a menudo. Yo quería ser
director creativo pero sabía que me faltaba experiencia, así que me puse a dar
clases, sabía que dirigiendo estudiantes ya ganaba algo de recorrido y así fue,
ayudó. Las ojeras tuvieron su recompensa y después de 4 años por fin tuve la oportunidad de dirigir un
equipo.
Varias anécdotas sucedieron desde entonces, desde endeudar a
los jefes en pasajes a Argentina para concursar en FIAP con Andrés Freile, las
fiestas de la agencia, los paseos que en un par de ocasiones fueron
desastrosamente bacanes, las amanecidas trabajando en la agencia de Guayaquil,
los cóndores a los que íbamos sólo para beber, hacerme pasar por Xavo para
entrar a seminarios en Barcelona y Buenos Aires, colarme en los eventos de
medios, ser amigo y cómplice de las ejecutivas de cuenta, profesor de los
pasantes, a veces mensajero y mil veces productor.
Crecí en la agencia y no me refiero netamente a lo profesional,
también crecí como persona. Hoy debo decir adiós a todo esto y asumir un nuevo reto en
mi carrera, algo que también me ayudará a crecer. Siento como si de algún modo
estoy dejando el nido, pero eso es justo el orden natural de la vida, es
necesario para seguir creciendo, aprendiendo y avanzando.
La palabra “Gracias” luce insignificante y “Adiós” demasiado
triste, espero no haberlos defraudado nunca y hacerlos quedar bien siempre. Nos
seguiremos viendo, de eso estoy seguro así que hasta pronto, después de todo la
publicidad es un círculo pequeñito, es imposible perderse.
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