No estudies una maestría y vete de viaje.

Bueno, depende de a qué te dediques. Yo puedo hablar desde la creatividad y desde el error de haber estudiado más de una maestría.

En general, el conocimiento sirve de poco en una mente acostumbrada, y menos en un mundo donde la actitud y la personalidad pesan tanto o más que un título. Y más aún en una sociedad tan cerrada como la ecuatoriana, donde tener criterio propio ya parece un acto de rebeldía.

¿Que lo digo desde el privilegio? Seguramente. Pero también pienso que no hay mayor privilegio que aprender. Lo absurdo es que nos convencieron de que la única manera de ser alguien en la vida es acumulando títulos. Esa historia es cómoda para quienes venden educación y devastadora para quienes quieren aprender.

Deja que los negocios de la educación hagan lo suyo. Tú preocúpate por lo que realmente merece la pena: una vida llena de anécdotas, una cabeza abierta a otras culturas, otros acentos y otras maneras de entender el mundo. Que otra historia te explique la tuya. Que la escasez te obligue a ser creativo, que la soledad te enseñe a hacer amigos, que la ignorancia te vuelva curioso y que el miedo termine enseñándote más que cualquier aula.

Porque el formato APA no sirve para una mierda cuando estás haciendo algo por primera vez.

Que el pasaporte sea tu libro de cabecera y las ganas de aprender tu verdadero posgrado. Que la vida es demasiado corta para pasarla estudiando entre cuatro paredes, acumulando cartones en cajones, mientras el mundo entero, donde sí hay experiencia comprobable, sigue allá afuera.

Comentarios

Entradas populares