Fe de erratas

Llevo semanas con estas palabras atravesadas,
batallando mentalmente entre ordenarlas o mejor eliminarlas,
cuestionar si son necesarias o mejor olvidarlas
O simplemente son puertas que necesito cerrarlas.

A ver, no es que todo este asunto necesite explicaciones,
ni que haya quedado un indicio de continuaciones.
No sé si sirve escribirlo o sentirlo, como si vaya a leerlo o le importara
o la certeza de ser quien se lo tomó en serio y el único que aún lo pensara.

Me pude equivocar, como todos, pero soy consciente y elijo aprender.
Entender que una disculpa no borra lo pasado ni las palabras que le había dedicado, 
Una historia cancelada por honor, una puerta cerrada, un bloqueo generalizado.
Esa reacción defensiva viéndome confundido, rechazado, mentido y frustrado.

Y asumo mi parte, como hace días se lo mencionaba:
no escuché y no me daba cuenta de cuánto presionaba,
imaginé un escenario basado en sus propios gestos y palabras,
sin entender el contexto, su decisión y lo que todo representaba.
Le creí como a pasa con quienes hacen lo que dicen,
me protegí como quien sabe lo que puede dar,
como quien lleva de regalo el corazón a quien no lo puede sujetar.

Pero la verdad es que de las heridas de amor se sana amando,
que los demonios descansan en la calma del proceso
y mueren realmente en los nuevos comienzos.
Que se puede empezar cuando se quiere,
que se puede querer mientras se empieza;
que se puede dejar atrás un mal recuerdo, 
dándose la oportunidad de tener el corazón abierto.

Y escribo una fe de erratas en la que anuncio cambiar las letras que con dolor expresaba;
He borrado lo que acusaba injustamente y he quitado de la mente estas palabras atravesadas.
Hago extensivas estas malas rimas y palabras para dejar ir, a la vez que aún esperaba,
despidiendo finalmente a esa versión de mí que aún creía que una posibilidad quedaba.

Escribo para comprender que equivocarse es parte de buscar cosas buenas.
Para darme un lugar para reconocer y avanzar, sabiéndome entender y perdonar,
y que si la intención fue linda y sincera, es rescatable, aunque a uno no lo quieran.
Que, aunque en esta ocasión no haya sido elegido, valoro más a quien sí quiera formar un nido.
Aunque te dejen muy claro que esto que pasó ya no le importa ni un poquito.
Hay que insistir hasta la muerte en la locura absurda de querer bonito.

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